Matices que construyen una vida, una familia y una profesión

Rosa María Goicolea García, a sus 60 años, demuestra como el entretejido de toda una vida, han formado solidos pilares que sostienen un sueño el cual hoy también se ve reforzado a través de sus estudios universitarios en búsqueda de perfeccionar su empresa.

 


¡Conozcamos un poco de esta interesante historia inspiradora!

Originaria de la Ciudad de Guatemala, nació el 22 de mayo de 1956, recibió el nombre de Rosa María Goicolea García, en honor a su tía abuela, Rosa Goicolea Sánchez, de quien obtuvo la pasión por el arte de coser, el olor al café y al chocolate.

Creció en un hogar muy unido, con fuertes convicciones católicas, siendo la sexta hija de Héctor Francisco Goicolea Villacorta y María Teresa García Rodríguez, su niñez la recuerda con grandes anécdotas junto a sus hermanos.

Sus padres le enseñaron todo lo que debía saber sobre trabajar y luchar por sus sueños, su padre fue Doctor en Economía, Contador Público y Auditor de profesión y tuvo puestos importantes como: Ministro de Trabajo, Economía y Educación, con una gran pasión por las fincas y la vida agrícola, ello se convirtió en una fuente de ingreso y el legado familiar.

La etapa de sus estudios académicos, concluyeron por un tiempo al graduarse de un Bachillerato y un Secretariado, para luego dedicar su tiempo a estudiar su pasión: Corte y Confección.

Esta profesión se convirtió en el trabajo de su vida, obteniendo destacados premios como “Tijera de Oro” la cual es una distinción difícil de conseguir, su especialización ha sido vestidos de fiesta y de novia.

 

Inicio de la adultez

José Fernando Aycinena, fue el primer y único amor de su vida, su hogar fue construido con mucho amor donde nacieron sus 5 hijos, actualmente todos profesionales.

En la vida de Rosa hubo momentos felices y tristes como la muerte de su esposo en el 2004, luego de 29 años de casados. En ese periodo de tiempo su padre Héctor Goicolea, se convirtió en el pilar de su hogar quien inspiraba y fortalecía a la familia.

El segundo golpe lo recibió en el 2016 al fallecer su padre, y en medio de ese vacío tan profundo surgió una decisión importante para su vida y la de su familia.

 

De empresa a nuevo emprendimiento

La muerte de su padre fue sin duda, una dura pérdida, de ello surgió una nueva responsabilidad, tomar a cargo la empresa cafetalera familiar junto a sus hijos.

Eso la convirtió en la cuarta generación en administrar la misma. La empresa familiar llamada Saquichillá Finca Vizcaya, requería de hacer algunos cambios sustanciales para hacerla crecer, por lo que se aventura a crear en ella un nuevo emprendimiento: “Conversión de unidad agrícola cafetalera a industria de tostaduría y comercialización de producto terminado”.

Esta conversión surge de la necesidad de obtener mayor utilidad, llevando el café hasta su última etapa para comercialización, es decir; hasta la etapa de tostado, molido y empacado. Actualmente distribuyen a importantes empresas en el país y están en proceso de exportación.

Además, la finca cafetalera ofrece trabajo a personas que viven en los alrededores, lo que genera fuentes de ingreso para las familias, mejorando sus condiciones de vida.

El inicio de una nueva etapa

Ese gran reto la hizo tomar la decisión de continuar sus estudios universitarios, por lo que busca Universidad Galileo, en el Instituto de Educación Abierta (IDEA) en la Licenciatura en Tecnología y Administración de Empresas.

Cuando visité Universidad Galileo, eran un sin fin de carreras interesantes de las cuales yo podría enriquecerme mucho. Sin embargo, la que más me llamó la atención, fue la Licenciatura en Tecnología y Administración de Empresas pues podría ponerla en práctica en mi nuevo emprendimiento. Me veo como una persona capaz como cualquier otra para lograrlo, y mis metas son muy claras: maximizar la producción de la finca y manejarla a la perfección” comentó la empresaria.

A la vez también enfatizó: “En IDEA de Universidad Galileo, me han brindado todas las técnicas administrativas que han hecho más viable el emprendimiento de maximizar el rendimiento de la empresa. Gracias a las herramientas tecnológicas que he aprendido, he podido implementarlas, como, por ejemplo, llevar planillas, facturación, control de inventarios, control de bodegas, y recursos humanos de una manera más ordenada. A la vez, esto ha contribuido mucho a capacitar a mi equipo residente en la finca”.

Uno de los sueños de Rosa María Goicolea, es que el programa del Instituto de Educación Abierta IDEA, llegue a su comunidad y los jóvenes se vean beneficiados de las herramientas disponibles mediante seminarios, cursos, capacitaciones o talleres.

Por: MSc. Cesar Martínez, Área de Comunicación Web

 

 

 

| Elizabeth Rodas Hernandez | October 17, 2019 |